El suelo: qué fija la ley
El Real Decreto 126/2026 fija para empleados y empleadas de hogar que trabajan por horas en régimen externo un mínimo de 9,55 euros por hora efectivamente trabajada, aplicable desde el 1 de enero de 2026. Esa referencia incluye ya los conceptos retributivos que indica la norma.
Es un suelo, no un precio. Nadie puede cobrar por debajo, pero muy poca gente cobra exactamente eso: es el punto desde el que empieza a contar todo lo demás. Para jornadas mensuales estables la referencia es el salario mínimo de jornada completa, 1.221 euros al mes en catorce pagas, aplicado en proporción a las horas.
Cuando un presupuesto se acerca mucho al mínimo legal conviene mirar por qué. A veces es una persona empezando, que compensa con disponibilidad; otras veces es una tarifa que solo se sostiene si nadie da de alta a nadie, y eso deja de ser barato en cuanto algo va mal.
Qué se paga por hora y al mes, y cuándo el hogar tiene que dar de alta
Los tres bloques de lo que pagas
El error de presupuesto más común es confundir la tarifa con el coste. La tarifa es lo que cobra la persona; el coste es lo que sale de tu cuenta, y tiene tres partes que se calculan de forma distinta.
La primera es la tarifa por hora, que se negocia. La segunda es la cotización a la Seguridad Social, que no se negocia: si la relación es continuada, corre por cuenta del hogar y se calcula sobre una base que depende del tramo retributivo, con las tablas que la Seguridad Social publica cada año. La tercera son los consumibles y los extras, que casi siempre se olvidan hasta la primera factura del supermercado.
Presupuestar solo el primer bloque es lo que produce la sensación de que la ayuda doméstica cuesta más de lo que parecía.
| Bloque | Quién lo paga | Cómo se calcula |
|---|---|---|
| Tarifa por hora | El hogar, a la persona | Se acuerda entre las partes, por encima del suelo legal |
| Cotización | El hogar, a la Seguridad Social | Sobre la base del tramo retributivo declarado |
| Productos y material | Normalmente el hogar | Consumo real; conviene acordarlo desde el principio |
| Extras y suplementos | El hogar | Festivos, urgencias, tareas fuera de lo pactado |
De la tarifa por hora al coste mensual
Hay un detalle aritmético que descuadra casi todos los presupuestos caseros: un mes no tiene cuatro semanas, tiene 4,33 de media. Multiplicar por cuatro se queda corto casi un ocho por ciento, que a lo largo de un año equivale a más de media mensualidad no prevista.
La cuenta correcta es: horas por semana, por 4,33, por la tarifa. Tres horas semanales son trece horas al mes, no doce. Cuatro horas semanales son diecisiete, no dieciséis.
La tabla siguiente hace esa cuenta con tres tarifas habituales. Son cifras de tarifa, sin cotización ni material: el coste real está por encima.
| Servicio semanal | Horas al mes | A 12 EUR/h | A 14 EUR/h | A 16 EUR/h |
|---|---|---|---|---|
| 2 horas | 8,7 h | 104 euros | 121 euros | 139 euros |
| 3 horas | 13 h | 156 euros | 182 euros | 208 euros |
| 4 horas | 17,3 h | 208 euros | 242 euros | 277 euros |
| 6 horas (2 visitas) | 26 h | 312 euros | 364 euros | 416 euros |
Qué mueve la tarifa hacia arriba
Por encima del suelo, la tarifa se explica casi siempre por las mismas cinco variables. Conocerlas sirve para leer un presupuesto y saber si la diferencia con otro es real o es margen.
La ciudad es la que más pesa después del tipo de tarea: entre Las Palmas o Murcia y Madrid, Barcelona, Bilbao o Palma hay unos dos euros la hora de diferencia en el mismo servicio. Después vienen el tipo de trabajo, la frecuencia, el horario y el desplazamiento.
- Ciudad: unos 2 euros la hora entre las más caras y las más contenidas.
- Tipo de tarea: el cuidado de mayores y la cocina van por encima de la limpieza de mantenimiento.
- Frecuencia: un servicio fijo semanal se cobra por debajo de uno puntual, a cambio de estabilidad.
- Horario: noches, domingos y festivos llevan suplemento.
- Desplazamiento: en ciudades extensas y pedanías puede pesar más que la propia tarifa.
Por qué una limpieza puntual cuesta más que una fija
Parece contradictorio pagar más por menos trabajo, pero tiene lógica desde el otro lado. Una visita suelta obliga a reservar una franja, desplazarse y no poder encadenar con otro hogar cercano; una visita fija asegura horas estables cada semana y encaja en una ruta.
A eso se suma que la limpieza puntual suele ser también más dura: casas que llevan meses sin repaso, mudanzas, fines de obra. Más esfuerzo por hora y sin continuidad que lo compense.
La diferencia habitual entre una y otra está entre uno y tres euros la hora. Si lo que buscas es precio, la palanca no es regatear la tarifa: es dar continuidad.
Cuántas horas presupuestar
La otra mitad del presupuesto no es la tarifa, son las horas. Y aquí la superficie engaña: pesan más el número de baños, la cantidad de superficies despejadas y el tiempo que lleve sin hacerse a fondo que los metros cuadrados.
Como referencia, un piso de 70 a 90 metros con mantenimiento regular se resuelve en tres o cuatro horas. Si hace meses que no se limpia en profundidad, la primera sesión es más larga y a partir de ahí el mantenimiento es más corto.
Quedarse corto en horas es la forma más habitual de que un presupuesto barato salga caro: el trabajo no se termina, la persona va con prisa y en dos meses hay que renegociar.
Cuándo un precio bajo es una señal
No todo presupuesto barato esconde algo. Hay personas empezando, hay quien vive a cinco minutos y no cuenta desplazamiento, y hay quien prefiere una tarifa algo menor a cambio de horas fijas todo el año. Todo eso es legítimo y explicable.
Lo que sí conviene mirar es si el precio se sostiene únicamente porque nadie está cotizando. Una tarifa muy por debajo del mercado suele significar que el presupuesto no incluye el alta, y eso no es un ahorro: es un coste aplazado que asume el hogar si hay una inspección, un accidente doméstico o una reclamación posterior.
La pregunta para despejarlo es directa y no resulta incómoda si se hace desde el principio: si la relación va a ser continuada, ¿el precio contempla que se dé de alta? Quien trabaja en regla responde sin problema, porque es su propia cobertura la que está en juego.
Qué no debería estar en el presupuesto
En ManosEnCasa no hay comisión sobre la tarifa acordada ni cuota para ninguna de las dos partes: el precio por hora que pactéis es el que se paga y el que se cobra íntegro. Conviene tenerlo presente al comparar con una agencia, que suele cobrar entre una y dos mensualidades o una cuota fija recurrente.
Esa comparación no es automática a favor de contratar directamente. Una agencia cubre bajas, sustituye si alguien falla y se ocupa del papeleo; contratar por tu cuenta significa asumir esas tres cosas a cambio de una tarifa por hora más baja. Lo que sí conviene es saber cuál de las dos cosas estás comprando.
Lo que nunca debería aparecer en un presupuesto es un cargo por poner en contacto a dos personas que van a acordar el trabajo entre ellas.
Cómo comparar dos presupuestos sin equivocarse
Cuando dos cifras se separan mucho, casi siempre es porque no incluyen lo mismo. Antes de decidir por la más baja, comprueba que ambas responden a las mismas cinco preguntas.
Y una última consideración que no aparece en ninguna tabla: una tarifa algo más alta con la misma persona durante dos años sale más barata que tres tarifas bajas con tres personas distintas, porque cada cambio cuesta explicar la casa otra vez.
- ¿Cuántas horas incluye exactamente, y qué tareas entran en ellas?
- ¿Quién pone los productos y el material?
- ¿Está contemplada el alta y la cotización, o se está presupuestando en negro?
- ¿Qué pasa si hay que cancelar una visita, y con cuánta antelación?
- ¿La tarifa es de servicio fijo o de visita puntual?
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