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Qué tarifa pedir por hora en 2026 si trabajas en hogares

Poner precio a tu trabajo es incómodo, sobre todo al principio. Pero llegar a la conversación con una cifra pensada y una razón detrás cambia por completo cómo va la negociación.

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Fuente: BOE, Real Decreto 126/2026

Suma lo que el mínimo no cubre

El mínimo legal no tiene en cuenta cuánto tardas en llegar, si el trabajo es físicamente más duro, ni si te piden tareas especializadas. Todo eso es tuyo para valorarlo.

Una forma sencilla de pensarlo: calcula cuánto tiempo real te ocupa un servicio de tres horas contando el desplazamiento de ida y vuelta. Si son cinco horas de tu día, la tarifa por hora tiene que reflejarlo.

  • Desplazamiento: tiempo y coste de transporte hasta la vivienda.
  • Tareas duras: horno, cristales, terrazas, mudanzas, limpieza profunda.
  • Horarios incómodos: fines de semana, festivos, muy temprano o muy tarde.
  • Servicios puntuales: cuestan más por hora que un trabajo recurrente estable.
  • Materiales: si pones tú los productos, tiene que estar pagado aparte.

Recurrente frente a puntual

Un trabajo semanal fijo te da ingresos previsibles y menos huecos muertos en la semana, así que es razonable que tenga una tarifa algo más ajustada que una limpieza puntual.

Una limpieza puntual, en cambio, ocupa un hueco de tu agenda sin garantizar continuidad y suele ser más intensa. Cobrar lo mismo por las dos cosas es el error más común al empezar.

Cuánto suma al mes

Una tarifa por hora dice poco hasta que la multiplicas por tu horario real. Tres horas de lunes a viernes a 12 euros son 180 euros a la semana, pero al mes no son 720: son unos 779, porque el mes tiene 4,33 semanas de media y no 4.

Ese mismo cálculo enseña lo que de verdad importa al negociar: con ese horario, subir un solo euro la hora son 65 euros más al mes y casi 780 al año, por exactamente el mismo trabajo.

Cómo decir tu tarifa

Da la cifra pronto y entera, sin pedir perdón por ella. «Mi tarifa es de X euros la hora, con un mínimo de tres horas por servicio» es una frase completa; no necesita justificación añadida ni disculpa.

Si te piden bajar el precio, no bajes la tarifa: ajusta el alcance. Menos horas, menos tareas o menos frecuencia. Rebajar la tarifa por hora fija un precedente que arrastrarás durante toda la relación.

  • Di la cifra sin rodeos y espera la respuesta.
  • Fija un mínimo de horas por visita para que el desplazamiento salga a cuenta.
  • Acuerda por escrito qué pasa si cancelan con poca antelación.
  • Revisa la tarifa una vez al año, y dilo desde el principio.

Cuando la relación se vuelve estable

Si pasas de una ayuda puntual a un horario fijo cada semana, ya no estáis hablando solo de una tarifa: hay una relación laboral, y con ella alta en Seguridad Social, contrato y nómina.

Eso no es un trámite del que preocuparse solo la familia. Te afecta directamente a ti en cobertura, cotización y protección, y conviene sacarlo tú en la conversación si nadie lo hace.

Qué se paga en tu ciudad

El suelo legal es el mismo en toda España, pero el mercado no. Entre las ciudades más caras y las más contenidas hay unos dos euros la hora de diferencia por el mismo trabajo, y saber en qué banda estás evita tanto pedir de menos como quedarte fuera de todas las conversaciones.

Estas son las referencias de limpieza del hogar por hora, ciudad a ciudad. Son orientaciones de mercado, no tarifas oficiales: dentro de cada banda mandan tu experiencia, el tipo de tarea y si el servicio es fijo o suelto.

Limpieza del hogar por hora, por ciudad
CiudadEUR/hora
Madrid14 - 18
Barcelona14 - 18
Valencia13 - 17
Sevilla12 - 16
Zaragoza13 - 17
Málaga13 - 17
Murcia12 - 16
Palma14 - 18
Las Palmas de Gran Canaria12 - 16
Bilbao14 - 18
Alicante13 - 17
Granada12 - 16

Cuándo subir, y cuánto

Subir la tarifa a alguien con quien ya trabajas cuesta más que ponerla al empezar, y por eso mucha gente arrastra durante años un precio que pactó cuando empezaba. La revisión no tiene por qué ser una negociación: puede ser una fecha.

Lo más simple que funciona es revisar una vez al año, en el mismo mes, y avisar con un mes de antelación. Convertirlo en rutina lo saca del terreno personal, que es donde estas conversaciones se atascan.

Y hay momentos que justifican una subida al margen del calendario: cuando el trabajo crece sin que crezca el precio.

Señales de que la tarifa se ha quedado atrás
Qué ha pasadoQué hacer
Han añadido tareas sin cambiar el precioRevisar precio o devolver el alcance al pactado
Llevas más de un año sin revisarlaSubida anual, avisando con un mes
Han subido las horas de forma estableRevisar precio y comunicar la variación del alta
Sube el salario mínimo del añoComprobar que sigues por encima del suelo
Rechazas trabajos por falta de huecosTienes demanda: es el mejor momento para subir

Qué responder cuando te regatean

Casi siempre llega la misma frase, con distintas palabras: "es que me han pasado un precio más bajo". No es una trampa, y no hace falta defenderse. Lo único que no conviene es bajar la cifra sin cambiar nada más, porque enseña que la primera no era real.

La respuesta que funciona ajusta el alcance en lugar del precio. Menos horas, menos tareas o menos frecuencia son opciones legítimas; la misma casa, las mismas horas y dos euros menos, no.

Y si la conversación se va hacia "pagando en mano sale mejor para las dos", ahí sí conviene parar. Sin alta no tienes baja médica, ni paro, ni antigüedad reconocida, y quien asume el riesgo del ahorro eres tú.

  • "Mi tarifa es X. Con tres horas en lugar de cuatro, sale Y al mes."
  • "Puedo ajustarme si quitamos la plancha de la visita."
  • "Ese precio existe, pero no es el mío por este trabajo."
  • "Trabajo dada de alta. Es parte de lo que ofrezco."

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